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Dos de las cuatro banderas del general Belgrano, son atesoradas en Jujuy

Sus soldados tenían estrictas instrucciones de evitar, a toda costa, que las enseñas cayeran en manos de las tropas españolas. Por Jorge Delfín Calvetti *

En la actualidad, existen cuatro banderas que estuvieron en manos del general Manuel Belgrano durante su lucha por la Independencia. Dos de ellas se encuentran en la provincia de Jujuy; otra, en el Museo Histórico Nacional; y la cuarta, en la Casa Histórica de Sucre (Bolivia). 

En la Casa de Gobierno de Jujuy, en un salón especialmente diseñado para su conservación, se encuentra la Bandera Nacional de la Libertad Civil, donada por Belgrano al pueblo jujeño “para que la conserve con el honor y valor que habían manifestado los dignos hijos de esta ciudad y su jurisdicción, que habían servido en mi compañía, en las acciones del 24 de septiembre y el 20 de febrero último (1813)”. 

Es importante destacar las palabras del célebre historiador Ricardo Rojas cuando se refiere a ella al señalar que “esta Bandera es la más antigua, mejor documentada y más glorificada del país”, y que “su gloria consiste en haber sido entregada por el propio Belgrano para que la conservara la misma ciudad que juró la enseña argentina por primera vez en la historia de la naciente nacionalidad”. 

En el Museo Histórico Provincial “Juan Galo Lavalle”, de San Salvador de Jujuy, se encuentra la bandera que fue rescatada por el mayor Marcos Estopiñán luego de la derrota de Ayohuma y que permaneció oculta en la iglesia de San Juan de Dios de Oros, en las cercanías de Rinconada, lugar del que era oriundo este patriota argentino. 

Al cumplirse el centenario de la Primera Jura y Bendición de nuestra Bandera, esta fue trasladada desde la Puna por sus descendientes y entregada a las autoridades gubernamentales. Sobre ella, Ricardo Rojas manifestó que “esta es una Bandera que desertó con los dispersos de Ayohuma y llegó hasta un lugar de la Rinconada donde la conservaban los herederos de un capitán fugitivo”. 

Además, expresó, “la presencia de esta otra Bandera aquilata el ideal con la fortaleza. Ella muestra el aspecto trágico de la vida y, al ser una Bandera derrotada que quedó en el país, completa una lección edificante, sobre todo para vosotros, soldados y ciudadanos que me escucháis: esa lección afirma que la carne argentina podría, en sus contrastes, ser pasto del exterminio para los sables enemigos, pero no su bandera, convertida en trofeo de vergüenza en el botín de sus vencedores”. 

Enseñas con la impronta belgraniana 

Las otras dos banderas fueron encontradas en la capilla de Titiri, localidad cercana a Macha (Bolivia). Estas fueron escondidas por el cura párroco Juan de Dios Araníbar, gran amigo de Belgrano, y en 1833 fueron halladas detrás de un cuadro de Santa Teresa por el sacerdote Martín Castro. 

Posteriormente, fueron dadas a conocer en 1885 por el entonces párroco de Macha, Primo Arrieta. Al poco tiempo, fueron enviadas a la histórica ciudad de Sucre, más precisamente a la iglesia de Guadalupe, donde permanecieron exhibidas durante un tiempo. 

Estando allí, y por iniciativa de Adolfo Carranza, director del Museo Nacional de Argentina, se iniciaron ante el Gobierno de Bolivia los trámites para su recuperación. 

A partir de esta solicitud, el Gobierno boliviano expresó que habían sido numerosos los soldados altoperuanos que integraron el Ejército Libertador de América, por lo que decidió conservar una de ellas y resguardarla en el Museo Casa de la Libertad de Sucre bajo el nombre de Bandera de la Patria Grande, en clara alusión a la composición del Ejército Libertador. Esta bandera consta de tres franjas: dos blancas y una celeste en el centro. 

En cuanto a la restante, el 23 de mayo de 1896 el Gobierno boliviano la entregó a nuestro país luego de arduas gestiones diplomáticas. Actualmente, se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires, donde puede ser visitada. 

La orden clara y específica de Belgrano 

Creo que las instrucciones de Manuel Belgrano a sus soldados fueron que trataran, por todos los medios, de evitar que las banderas cayeran en poder del enemigo y que, ante cualquier riesgo, las ocultaran en iglesias, ya que eran las únicas edificaciones no profanadas por los españoles. 

Fue la museóloga y restauradora Patricia Lissa quien, junto a su equipo, trabajó en la restauración de las banderas de Macha y de la rescatada por Marcos Estopiñán, llegando a la conclusión de que las tres fueron confeccionadas con el mismo corte de tela, por encargo del general Belgrano y en un mismo momento, presumiblemente en la ciudad de Potosí, antes de la continuación de la segunda expedición al Alto Perú y de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. 

(*) Periodista, historiador jujeño (jorgecalvetti@hotmail.com).

Fuente: https://viapais.com.ar/jujuy/banderas-general-belgrano-atesoradas-jujuy_0_s198lAgoue.html

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