
El Senado trata la reforma laboral y el voto de Carolina Moisés tensiona al peronismo
"La Cámpora es lo peor que nos pudo pasar", respondió la senadora sampedreña a la suspensión que le impuso la intervención nacional del Distrito Jujuy del PJ.
A escasas horas de que el Senado de la Nación debata el proyecto de ley de Modernización Laboral impulsado por el Poder Ejecutivo que encabeza el presidente Javier Milei, la senadora jujeña Carolina Moisés se ha posicionado como una de las figuras determinantes en el tablero político nacional.
El voto de la experimentada dirigente peronista, enmarcado en el flamante bloque Convicción Federal, no solo podría definir el futuro de la normativa laboral, sino que también marca una ruptura profunda con la conducción tradicional del Partido Justicialista (PJ).
La denominada "Ley de Modernización Laboral" propone cambios en las condiciones de contratación, reducciones en contribuciones patronales y nuevas regulaciones para la actividad sindical.
También busca establecer salarios atados a la productividad y prevé jornadas laborales que podrían extenderse hasta doce horas, además de una reducción de la base de cálculo de las indemnizaciones por despido, entre otras cuestiones.
UNA POSTURA CRÍTICA PERO DIALOGUISTA
A través de sus redes sociales y en declaraciones recientes, Moisés cuestionó el procedimiento legislativo, advirtiendo que "la Constitución no es un trámite" y que cualquier reforma que incluya componentes impositivos —como cambios en Ganancias— debe iniciarse en la Cámara de Diputados, según el artículo 52 de la Carta Magna.
"Si el trámite nace torcido, la ley nace muerta", sentenció en una de sus intervenciones públicas.
Pese a sus críticas sobre la eficacia de la reforma para resolver el empleo informal, su pertenencia al bloque Convicción Federal -integrado junto a senadores de Catamarca, San Luis, Tucumán y La Rioja- ubica a la legisladora por Jujuy en un espacio de negociación estratégica.
Analistas políticos interpretan que este grupo de "dialoguistas" se ha convertido en el fiel de la balanza frente al bloque de Unión por la Patria, que mantiene un rechazo cerrado a la propuesta del Gobierno de Javier Milei.
RUPTURA CON EL PJ Y "AMENAZAS" INTERNAS
La implicancia política del voto de Moisés trasciende lo legislativo. Recientemente la senadora sampedreña fue objeto de una suspensión de su afiliación al PJ de Jujuy -lo mismo que otros doscientos afiliados-, medida dispuesta por la intervención nacional del partido alineada con el kirchnerismo.
Esta sanción responde a sus apoyos previos a proyectos como el RIGI y el Presupuesto 2026, lo que fue calificado como "inconducta partidaria" y que la jujeña justificó como un medio para destrabar fondos de Nación destinados a la continuidad de las obras de duplicación de la Ruta Nacional 34 en un tramo que atraviesa la zona del Ramal.
A esa sanción partidaria Moisés respondió con dureza en sus plataformas digitales, afirmando que "La Cámpora es lo peor que nos pudo pasar" y criticando la falta de visión federal de la conducción centralista.
Pero no fue la suya la única voz que se hizo escuchar: el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, también denunció públicamente "amenazas" desde el Instituto Patria hacia legisladores como Moisés, advirtiendo sobre posibles intervenciones partidarias en sus provincias si acompañan la reforma este miércoles.
IMPLICANCIAS DE UN VOTO CLAVE
El voto de la senadora jujeña -dicen los comentaristas políticos- corporiza el dilema de los representantes del Norte Grande en el Parlamento nacional: la necesidad de inversiones y pragmatismo fiscal, frente a la lealtad partidaria.
Su alineamiento con gobernadores como Sáenz, Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) sugiere una voluntad de acompañar ciertos capítulos de la ley bajo condiciones que beneficien a las economías regionales.
No obstante, el costo político será el aislamiento definitivo del interbloque conducido por José Mayans y la consolidación de un peronismo disidente que busca renovar el liderazgo opositor de cara a 2027.